Hipopótamos bajo la tela de una araña
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Toda Colombia —valga la hipérbole— parece hoy inmersa en el mundo de los hipopótamos. Con la inteligencia artificial se dibujan caricaturas, se realizan proclamas, se cuentan chistes, en los que, a modo de cuestionamiento, se ha incluido la imagen “hipopotámica” de un concejal de Medellín que se cree beisbolista y solo, según se ha visto, quiere batear a manifestantes. El hipopótamo, que no podemos adoptar como mascota, tiene una cruda y mafiosa historia en el país, y, por estos días, casi se ha vuelto como un reconstituyente de la memoria.
Al conocerse la decisión del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de aplicar la eutanasia a 80 hipopótamos del Magdalena Medio, pulularon imágenes de la Hacienda Nápoles, del capo Pablo Escobar, de sus tiempos de encumbramiento mafioso, cuando, como ha sido usual en Colombia, lo visitaban políticos y un cortejo infinito de “lagartos” a su prefabricado paraíso de Puerto Triunfo.
Se ha recordado —pese a ser un país amnésico— que Escobar, en su megalomanía, no solo trajo tres ejemplares machos del África, sino que, con el concurso de alguno de sus amigotes, como el automovilista Ricardo “Cuchilla” Londoño, importó de un zoológico de Estados Unidos una........
