Plaza y máquina
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El presidente Petro y el pleno del Pacto Histórico han insistido en la necesidad de “tomarse” el Congreso, lograr mayorías holgadas para hacer las reformas urgentes que el “establecimiento” no ha permitido. Petro incluso ha insinuado una y mil veces que su elección es mandato suficiente para dar órdenes al Congreso. Alguien debió decirle, y se lo creyó, que la silla de la Casa de Nariño sumaba diez curules. La frustración presidencial por las derrotas en el Legislativo llevó al discurso del “golpe blando” y la “constituyente”. El presidente, quien creyera, parece añorar la curul que ocupó en el Senado por más de una década. Su fetichismo legal, muy santanderista, lo hace creer en la sanción presidencial como principal logro del Ejecutivo. También los triunfos políticos en el Congreso lo embelesan, el pulso por la reforma a la salud lo demostró, ganar en plenaria sin importar qué pasa en los hospitales. Además de su afición........
