Neurofisiología y pragmatismo ante Castro con maracas
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A principios de los 90 Cuba enfrentó una devastadora crisis de salud pública. Un brote de “neuropatía epidémica” afectó a más de 50.000 personas que experimentaron ceguera parcial y otros padecimientos. La calidad de vida se redujo sustancialmente. Para comprender este desastre fue necesario ir más allá de consideraciones médicas. El contraste entre las explicaciones oficiales y el diagnóstico científico fue abismal. La crisis marcó un quiebre en las relaciones del régimen, el sistema sanitario y la población cubana.
Tras la caída de la URSS, principal benefactor de la isla, la abrupta contracción económica y la escasez de suministros básicos llevaron a que la vida cotidiana se volviera “una lucha constante por la supervivencia”. En salud pública el impacto devastador se empezó a sentir en hospitales y clínicas de todo el país: miles de personas acudieron reportando síntomas neurológicos inusuales, como visión borrosa e incluso pérdida parcial de la vista, debilidad muscular y dolor en las extremidades que dificultaba la movilidad.
Los primeros casos de neuritis óptica aparecieron en Pinar del Río en 1991. Desde el principio, Fidel Castro se obsesionó con la idea de agentes tóxicos externos resultantes de una guerra biológica de los EE. UU.........
