Flamante actor geopolítico
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La geopolítica por estos días y quizás desde siempre nos enseña que no hay que ser una gran potencia, ni siquiera una potencia media, para que un país se constituya en actor geopolítico importante y esencial. Algunos lo hacen con el fin de lograr rédito político y reputación, otros lo hacen silenciosamente, a la sombra, lo cual en ocasiones es vital. En la primera categoría están, entre otros, Noruega y Catar, que han sido mediadores “ruidosos” en conflictos con resultados mixtos, pero en la mayoría de los casos queriendo “sacar pecho”.
En la segunda, la de los “silenciosos”, aparecen el Vaticano y, en el Medio Oriente, el sultanato de Omán, país ubicado en la esquina suroriental del Golfo que ha sido clave en negociaciones entre enemigos para evitar escaladas o en facilitar acuerdos como el logrado entre Irán y el P5 1 en 2015 sobre el programan nuclear iraní. Un mediador de “canal trasero” entre Irán e Israel, Irán y Estados Unidos y otros.
En los últimos años ha surgido como importante actor geopolítico y sumándose el club de los mediadores la República de Azerbaiyán,........
