La democracia heredada
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No por repetido hay que dejar de decirlo las veces que toque: en Colombia, más que políticos tenemos dinastías, y del poder se aprende no en el debate público sino en los álbumes familiares. Las maquinarias, ese paisaje electoral naturalizado al que estamos condenados mientras no haya una reforma política que sacuda las reglas, lo establecieron así para evitar traiciones y garantizar aún más sus votos cautivos. En ocho días, cuando se abran las urnas de las legislativas, veremos en todo su esplendor una vez más la república de los apellidos, que va así:
En Caquetá, el congresista de la curul de paz (Jhon Fredy Núñez) quiere heredarle la silla de las víctimas a su hijo (Fredy Andrés Núñez) y repetir él por la circunscripción ordinaria, con lo cual quedarían el papá y su muchacho en el Congreso. En Sucre, una senadora del Partido Liberal (Karina Espinosa) está dedicada, y tendría que averiguar la Procuraduría si en el tiempo que le paga el Estado para que........
