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El lugar de las cosas

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12.04.2026

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Hay gestos que no cambian el mundo, pero lo corrigen un poco.

Hace más o menos tres meses, una señora española llamada Rosa Castejón se comunicó con la embajada de Colombia en España. Jubilada, asturiana, de 66 años, dijo que, desde hacía décadas, guardaba en su casa unas piezas que no le pertenecían. Las adquirió de manera formal, pagó por ellas, pero no eran suyas.

Fue entre julio de 1990 y junio de 1991, año en el que vivió en Colombia después de casarse con un colombiano con el que se conoció trabajando ambos en Alemania. Durante un paseo a San Agustín, entre paisajes de piedras que hablan, unos vendedores que abordaban a los turistas le ofrecieron los objetos de aspecto antiguo como souvenir.

Los tuvo de adorno por años como se tienen algunas cosas: sin hacerse demasiadas preguntas. Los mantuvo incluso después de su divorcio. Hasta que con el tiempo —esa forma lenta de la conciencia— comenzó........

© El Espectador