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Trump y el inicio del totalitarismo: lecciones de Hannah Arendt para no olvidar

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10.01.2026

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Hannah Arendt fue una de las pensadoras más importantes del siglo XX. Detenida preventivamente por los nazis, logró salir clandestinamente e iniciar una muy destacada carrera en EE. UU. Ella demostró que tanto el capitalismo como el comunismo están expuestos al totalitarismo. ¿Es vigente su tesis hoy en día?

Hannah Arendt fue una destacada filósofa, politóloga e historiadora judía nacionalizada en los Estados Unidos. En su obra más importante, Los orígenes del totalitarismo (1951), explica que los gobiernos totalitarios construyen “enemigos” contra los cuales luchar. Al hacerlo, buscan promover el nacionalismo y cohesionar a la población. De esta manera, Hitler creó una de las narrativas más efectivas y destructivas de la historia: Alemania se desploma hacia el caos –decía– por la presencia de los judíos. Según su tesis, ellos estaban destruyendo la pureza de la raza aria, eran los responsables de la derrota en la Primera Guerra Mundial y, con su poder económico, conspiraban para dominar el mundo. Stalin hizo lo propio en la Unión Soviética. Se estima que, en 1934, el 70 % de los miembros del Comité Central del Partido Comunista fueron asesinados por orden suya. Ambos acudieron al terror, la mentira, el engaño y la propaganda para anular a los individuos y convertirlos en masas. El propósito final era concentrar el poder, para lo cual era necesario eliminar el pensamiento independiente.

Arendt adquirió renombre mundial con su libro Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal (1963), una obra tan original como polémica. Eichmann fue clave en el aparato represivo del Estado alemán y había sido detenido por agentes del Mossad en 1960, cuando vivía en Argentina con el nombre ficticio de Ricardo Klement. Durante su juicio, la filósofa concluye que el mal extremo puede ser cometido por personas que no son monstruos, sino individuos incapaces de pensar críticamente y juzgar sus propios actos. En sus términos: “Cuanto más se le escuchaba, más evidente resultaba que su incapacidad para hablar estaba estrechamente relacionada con su incapacidad para pensar”.

El 1 de septiembre de 1939, Hitler invadió Polonia. Para justificarlo ante el mundo recurrió a la mentira y el engaño. Acusó al gobierno polaco de atacarlo y, para simularlo, agentes nazis disfrazados de polacos “atacaron” una emisora alemana. Como recordaba Goebbels: “Si se dice una mentira lo suficientemente grande y se repite con la........

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