Tres Óscar y medio para “Sinners”
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La segunda vez que vi Sinners, después de haber leído en reseñas y artículos sobre las raíces del blues, la segregación en el delta del Mississippi, el vampirismo cultural, la música tradicional irlandesa y el Black Cinema, corroboré mi primera impresión: Sinners merece el Óscar a mejor película hasta la mitad del filme.
Desde ahí, cuando irrumpen los vampiros, por más simbolismo que le queramos dar, la película se resuelve con la típica receta hollywoodense, en la que el director es experto, a punta de pistolas, escopetas, navajas, metralletas, fusiles, estacas, cuchillos, patadones, dentelladas, trompadas, rasguños y bombas molotov. Una ración extra de sangre y matazón, porque los vampiros son muertos que hay que rematar.
El Óscar a mejor canción original sí que se lo daría a Sinners por I Lied to You, una soberbia pieza de blues raizal y futurista creada por un afroamericano de California y un sueco. Es más, de existir un Óscar a la mejor escena, se lo otorgaría a la interpretación de I Lied to You en el efímero Club Juke, en la que se repite y materializa el primer parlamento de la........
