Cuidar la vida y sus territorios escolares
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Después de un terremoto, volver a clases no puede significar fingir que nada ocurrió. La escuela es un espacio que la sociedad intenta recuperar porque allí se sostienen cuerpos, se reconstruyen vínculos y se habita en comunidad. Por eso, la pregunta no puede limitarse a cuándo regresan niños(as), jóvenes, maestros(as), directivas y familias. Debemos preguntarnos: ¿en qué condiciones regresan las maestras y los maestros que sostienen vidas en las escuelas?
Las medidas tomadas por el Ministerio de Educación Nacional para atender la emergencia educativa en Colombia reconocen que la continuidad educativa requiere flexibilidad y enfoque territorial. Contemplan acompañamiento psicosocial, reorganización temporal de la planta docente, distintas modalidades y medidas especiales para educadores(as) directamente afectados(as). Este es un punto de partida.
Convertir estas orientaciones en una política efectiva y afectiva exige reconocer la dimensión del desastre: infraestructuras escolares destruidas, territorios devastados y, sobre todo, tragedias humanas. En medio de estas situaciones traumáticas permanecen nuestros maestros y maestras, también afectados, pero presentes en sus comunidades, abrazando la orfandad, tejiendo redes y desplegando prácticas de cuidado.
La experiencia internacional muestra que no es razonable descargar la recuperación educativa exclusivamente sobre quienes........
