La felicidad de Félix
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Por un motivo que diré, me he interesado últimamente por el nombre Félix. He buscado en mi memoria oscuros antepasados y personas ilustres que llevaran ese nombre. Entre los familiares encontré a un tatarabuelo, Félix Mesa, el padre de mi bisabuela Merceditas Mesa (más conocida como mamá Ditas, mujer pía como pocas, cuyo nombre no debe escribirse como hacen mis primos: Mamaditas).
Decía mi abuelo Antonio que su abuelo, papá Félix, bajaba de Jericó dos veces al año, a pie limpio, a bañarse en un chorro de la quebrada La Virgen, ya en tierra caliente, casi llegando al Cauca, en terrenos de una finca suya, La Inés. El chorro, aunque mermado, existe todavía y aún lleva su nombre: “el chorro de papá Félix”. Un hermano de mi abuelo, mi padrino, Elías Abad Mesa, sostenía que su abuelo no iba descalzo, sino de alpargatas y que el chorro no se llamaba así por los únicos dos baños anuales de papá Félix, sino porque aquel, que jamás sufrió........
