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Un anti-obituario

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Murió Plinio Apuleyo Mendoza. No lo conocí ni, francamente, hubiera querido hacerlo. No sólo por sus posiciones políticas –que llegaron hasta una repugnante legitimación del paramilitarismo–, sino porque en sus obras, varias de ellas notables, adivino un tufillo de envidia que me molesta muchísimo.

Pero el título de esta columna no se relaciona de manera tan rectilínea con este primer párrafo más bien destemplado (¡no se habla mal de los muertos!), sino más bien con la idea de que el fin de una figura pública puede servir de pretexto para reflexionar, no sobre ella, sino sobre otros personajes o temas. Comienzo en esta columna por su padre, Plinio Mendoza Neira.

Se trata de una figura extremadamente interesante, de la que valdría la pena escribir una biografía. Líder liberal boyacense, estaba inclinado hacia el centro-izquierda. Intelectual, periodista y organizador, puso en marcha la estructuración orgánica de su partido al inicio de la llamada República........

© El Espectador