Que nadie quede atrapado | Opinión
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Imagine que la puerta de su propia casa queda bloqueada de golpe y salir a comprar arroz, asistir a la escuela o ir a trabajar se convierte en una sentencia de muerte. Si es una comunidad étnica, cazar, pescar o hacer lo que durante generaciones han hecho en su territorio, también está prohibido.
La situación que el Consejo Noruego para Refugiados (NRC) está evidenciando en los lugares más apartados del país es preocupante. Proteger y brindar ayuda humanitaria para salvar las vidas de quienes están quedando atrapados en medio del conflicto armado debe ser prioridad para el Estado.
Sin muros físicos, miles de familias sufren el dolor de una enfermedad o de hambre, atrapadas bajo su propio techo por una orden impuesta por un grupo armado organizado. Eso es solo una descripción de lo que significa vivir confinado; eso es lo que han tenido que padecer más de 780.000 personas en Colombia en la última década.
En el país, los delitos de desplazamiento, el reclutamiento forzado, la violencia sexual o las minas antipersonales continúan siendo evidentes y preocupantes, pero el confinamiento, al menos desde 2017, es una forma de violencia que menos hemos analizado y que registra el........
