Tiempo de ruptura
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El modelo electoral que hemos construido no nos está funcionando. O sí, para crear divisiones y una polaridad que no teníamos. Tal vez sea un efecto del pensamiento moderno, en el que tratamos de aclarar tanto la identidad de las cosas, de los movimientos, de los candidatos, que propiciamos la muerte de la diversidad, el combate entre dos, la reducción al absurdo, cuando tod@s deberíamos ganar. Los antiguos opuestos se imponen. O tal vez, nos los imponen, desde la temprana escuela. Dios o el Diablo. O unas coaliciones basadas en negociación de puestos y contratos, no de responsabilidades.
Sean buenos o malos los candidatos de hoy, he decidido no tomar partido. Llevo varias columnas........
