Ormuz, la economía y los presupuestos en España
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, que permitiría el tránsito durante dos meses por el estrecho de Ormuz, está encontrando problemas para su entrada en vigor. Sin embargo, parece que estamos vislumbrando el final de la guerra. Precisamente por eso, la cotización del barril de crudo Brent está en 77 dólares, por encima de los 60 en los que cotizaba antes del conflicto, pero muy lejos de los 120 dólares que llegó a alcanzar. Aquí se están negociando expectativas, pero el viernes por la mañana hubo un tráfico importante y, sobre todo, hay muchos barcos que se dirigen al estrecho en ambas direcciones.
Este acuerdo, como casi todos, tiene ganadores y perdedores. Si comparamos con la situación anterior a la guerra, se están haciendo todo tipo de concesiones a Irán, como el levantamiento de las sanciones o las indemnizaciones, por el simple hecho de volver a hacer transitable un estrecho que siempre lo había sido. Pero la Administración Trump, como contamos en El Economista la semana pasada, necesitaba imperiosamente reducir la inflación, y hacerlo unos meses antes de las elecciones de medio mandato de noviembre. Y para eso era imprescindible restablecer el paso por el estrecho de Ormuz, para garantizar el suministro mundial de crudo, derivados, gas y fertilizantes. Y esto no se podía hacer, con independencia de la capacidad militar disponible, sin una invasión terrestre, que acarrearía demasiadas bajas, o sin un acuerdo con Irán.
Obviamente, nos guste o no, el régimen de los ayatolás sale muy reforzado. Por otra parte, todos los países consumidores de gas o petróleo estarán en una situación mejor, no que antes de la guerra, pero sí que ahora, y mucho mejor que si la guerra se hubiese prolongado, y no digamos si se hubiese destruido infraestructura petrolífera.
En cualquier caso, los más beneficiados, además de Irán y sus satélites,........
