El fariseo Javier Corral y la prisión preventiva
En varias ocasiones en este mismo espacio he escrito respecto a la fascinación de las autoridades de utilizar la prisión preventiva como un método de tortura. En su momento, Javier Corral lo llegó a decir cuando era gobernador. En la cacería de brujas emprendida contra los funcionarios de su antecesor, Javier Corral llegó a manifestar que la prisión preventiva “doblaba a cualquiera”. Con sus expresiones, Javier Corral dejó ver sus verdaderas intenciones: nunca fue un asunto de justicia, sino un asunto de ‘doblar’ a quien quería doblar.
Desafortunadamente, Javier Corral no ha sido el único que ha utilizado una medida cautelar como la prisión preventiva como una sanción adelantada.
Recordemos una cosa, la prisión preventiva se impone a las personas acusadas de un delito cuando existe el riesgo de que las mismas se fuguen, no comparezcan al proceso penal enderezado en su contra, o puedan contaminar a los testigos o las pruebas. Pero nunca debe ser impuesta como sanción, pues la sanción solamente se impone a partir de que una persona resulta declarada judicialmente como responsable de la comisión de un delito.
La sociedad tampoco ayuda en esto. En ocasiones, las fobias sociales se emiten en el sentido de que cualquier persona acusada no debe de tener libertad por el simple hecho de haber sido acusada. Esto es una postura muy antigua y retrógrada, como la que existía en Salem cuando se acusaba a distintas mujeres de participar en ritos de brujería.
Por irónico que parezca, ahora que Ernesto Ruffo Appel fue detenido en julio pasado, Javier Corral fue el mayor crítico de que se le hubiera impuesto prisión preventiva. En el mismo sentido, Corral fue el que más celebró que Ruffo hubiera sido liberado de dicha medida cautelar. Resulta una postura excesivamente hipócrita, cuando en su nefasto gobierno, Corral se dedicó a pedir prisión preventiva para todos los acusados........
