Oxígeno de Washington para Chihuahua
Justo cuando el huracán, acompañado de lluvias torrenciales, amenazaba al par de náufragos exhaustos; precisamente cuando las andanadas verbales cargadas de insultos corrosivos pretendían terminar de una vez por todas con la vida política de los dos chihuahuenses atacados, el viento inclemente cambió por completo de dirección, así como es de misterioso e inescrutable el clima.
No amainó la lluvia colosal; se hizo más fuerte, pero justo el cambio de dirección del viento la llevó al otro lado, allá de donde venían los gritos, las lanzadas injuriosas y los epitafios adelantados.
Ahora es el otro bando el que sufre de pulmones hinchados por el tsunami alentado desde el norte.
Maru Campos, la gobernadora del estado, y su fiscal, César Jáuregui, creyeron poco en mensajes recibidos del gobierno de los Estados Unidos, en el sentido no únicamente de solidaridad, sino de respaldo, al que llamaron los mensajeros “firme y contundente”.
Ambos han insistido en desconocer la presencia de agentes de la CIA en el operativo del narcolaboratorio, pero también asumieron la responsabilidad como autoridades del área operativa ejecutora, la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), encabezada por su fallecido titular, Pedro Oseguera.
Así debía ser y así fue, pero cayó sobre su humanidad un asfixiante alud de señalamientos, dirigidos en particular por legisladores interesados, obviamente, más en las elecciones estatales y federales del año entrante que en aclarar el involucramiento de los extranjeros en la operación, y menos en castigar a los dueños de una fábrica de metanfetaminas capaz de acabar con la vida de varias generaciones de mexicanos y estadounidenses, si la ponemos de ese tamaño.
El primer mensaje a Palacio Nacional fue considerado tan tímido que nadie ahí, ni en el Congreso de la Unión, quiso atenderlo. El gobierno de Donald Trump pidió ser empáticos con las familias de los elementos fallecidos en la sierra de Chihuahua.
No pareció escucharlo nadie de color guinda; al contrario, fue combustible para más fuego contra el régimen de Maru, que días más tarde terminó sacrificando a su pieza política más eficaz desde hace casi dos décadas: el fiscal Jáuregui.
Escalaron........
