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Luz gratis con diablitos en Jardines de San Pablo

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14.02.2026

-Luz gratis con diablitos en Jardines de San Pablo

-Maru y Tere, algo más que la Feria de San Marcos

-Diputados barridos... o no llegaron a Palacio

-A Juárez le beneficia consumo de EU, no dólar débil

De un tiempo para acá, comerciantes ubicados en las calles Nardos y Mileto, en la mera entrada a las cerradas de Jardines de San Pablo, la agarraron muy fácil con la energía eléctrica.

Anteriormente, cada comerciante de puestos ambulantes o “food trucks”, con venta de flautas, hotdogs, hamburguesas o tacos, operaba sus propios generadores de energía eléctrica; eso cambió ya hace unos meses.

Convenientemente, alguien que le sabe —tal vez de la Comisión Federal de Electricidad, tal vez no— les bajó un cable con todo y conexión, para que no anden batallando con diablitos.

Se nota que le saben bien, porque bajar “luz gratis” de cableado de alta tensión, pues no cualquiera. (Tenemos las fotos en versión digital de La Columna).

Así que ahora los comerciantes de fritangas trabajan hasta altas horas de la noche sin preocupación alguna, sabedores de que no les habrá de faltar energía. Es más, hasta se dan el lujo de poner sistemas de sonido de alta potencia para atraer clientes, todo con cargo a la CFE y a los juarenses responsables que puntualmente pagan sus recibos.

Las gobernadoras de Chihuahua y Aguascalientes, Maru Campos y Tere Jiménez, encabezaron el jueves en Palacio de Gobierno la presentación oficial de la Feria Nacional de San Marcos, tal como lo habían hecho la noche previa en la Ciudad de México.

Es un gran evento cultural, de amplia promoción turística, pero el mensaje fue más amplio que la cartelera artística.

A la mandataria hidrocálida la acompañó su esposo, el exdiputado federal panista Luis Alberto Villarreal. A Campos Galván la flanquearon los secretarios de Gobierno y Turismo, Santiago de la Peña y EdibrayGómez; el senador Mario Vázquez; la diputada federal Rocío González; el alcalde Marco Bonilla y buena parte del primer círculo azul, así como la magistrada Marcela Herrera, presidenta del Tribunal Superior de Justicia.

La ceremonia fue para detallar el programa de la edición 138 de la Feria de San Marcos, donde Chihuahua será estado invitado. Ocho millones de asistentes anuales, 30 por ciento turistas nacionales y extranjeros, una derrama cercana a los 10 mil millones de pesos. Números de impacto nacional, cómo no.

Pero lo interesante ocurrió antes de que se encendieran las luces y empezaran los discursos. En privado, en uno de los salones de Palacio, Campos y Jiménez sostuvieron una reunión con diputados locales y federales del PAN. Algunos llegaron barridos; otros simplemente no llegaron. Y aunque oficialmente el encuentro pudo haber girado en torno a cultura y turismo, es difícil creer que dos de las figuras más visibles del panismo nacional se limitaran a hablar de la farándula que rodea a la feria.

Hoy el PAN gobierna apenas cuatro estados: Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y Chihuahua. En ese escenario reducido, Maru y Tere son dos de los perfiles con mayor proyección rumbo a la reconfiguración política de 2027.

Ambas entran a la recta final de sus administraciones. Ambas comienzan a preparar su séptimo año de gobierno. Ambas saben que el Comité Ejecutivo Nacional deberá tomar decisiones complejas en la redistribución de liderazgos.

La foto, por lo tanto, fue algo más que mera imagen institucional. Algunas voces entre los asistentes la percibieron como el sello de una alianza política estratégica de las gobernadoras, no nada más para cerrar sus gobiernos, sino para incidir en el tablero que viene.

Decíamos líneas arriba que algunos de los diputados del PAN llamaron la atención porque llegaron corriendo o no llegaron al encuentro convocado en Palacio de Gobierno. El coordinador de la bancada, Alfredo Chávez, arribó puntual a la cita, pero no varios de sus compañeros, a quienes intentó justificar sin mucho éxito.

De plano no asistieron Yesenia Reyes, de Nuevo Casas Grandes; Saúl Mireles, de Cuauhtémoc; y Nancy “La China” Frías, de la capital. La explicación fue que tenían compromisos fuera de la ciudad, como si no supieran los albiazules que, cuando la superioridad les da instrucciones, tienen que acatarlas y punto. Sin pretextos.

Tal vez lo más incómodo fue el caso de la juarense Xóchitl Contreras, a quien le cerraron la puerta del Salón Rojo. Llegó tarde y, por más mensajes que envió avisando que ya estaba en Palacio, nadie abrió. Las posadas ya pasaron, le dijeron.

Detalles menores, dirán algunos, pero son gestos que pesan en la actividad política. Quizás no hicieron falta para el contenido del encuentro —Chávez Madrid podrá ponerlos al tanto—, pero las ausencias en momentos de definición son hasta de mal gusto, peor ante los retos que tiene Acción Nacional enfrente.

Un dólar más barato puede parecer una jugada estratégica de Washington: abarata exportaciones, mejora competitividad industrial y envía una señal de estímulo a la manufactura estadounidense. En teoría, eso fortalece la producción y el empleo en sectores que compiten globalmente.

Pero el tamaño del efecto no debe exagerarse. Estados Unidos es una economía impulsada por el consumo interno; el comercio exterior es importante, sí, pero no es el motor central. Un dólar débil ayuda, pero por sí solo no detona un boom estructural.

Para Ciudad Juárez, el impacto es todavía más complejo. La ciudad vive pegada al ciclo industrial de Texas y al dinamismo manufacturero estadounidense. Si un dólar barato realmente impulsara la producción en Estados Unidos, la demanda de componentes y ensamble en la frontera podría crecer.

Pero aquí aparece la paradoja: muchas maquiladoras pagan salarios en pesos y venden en dólares; cuando el dólar pierde fuerza frente al peso, sus márgenes se ajustan. Es decir, el impulso exportador puede existir, pero la rentabilidad local no necesariamente mejora.

Juárez no despega solo porque el dólar se mueva unos puntos; despega cuando el ciclo industrial estadounidense entra en expansión sostenida. El tipo de cambio puede ayudar… pero no sustituye al crecimiento real.

Así que muchas empresas en la localidad están haciendo changuitos para que, de una vez por todas, bajen las tasas en EU y se reactive el consumo; eso sí impulsaría a Ciudad Juárez.

Si mañana se advierte que aterriza en México una aeronave Hércules de la Fuerza Naval de Estados Unidos, con 19 miembros de la Armada norteamericana —SEALs— a bordo, que no cunda el pánico.

Se trata de un ejercicio de entrenamiento conjunto que estaba programado para enero, un permiso solicitado por la presidenta Sheinbaum que el Senado suspendió abruptamente tras el operativo militar de Trump en Venezuela.

Pero durante la semana que culmina, la Cámara Alta aprobó, por 105 votos a favor y una abstención, el ingreso temporal de los efectivos estadounidenses, que habrán de ubicarse en el Centro de Capacitación y Adiestramiento Especializado de Infantería de Marina, ubicado en Ciudad del Carmen, Campeche, del 15 de febrero al 16 de abril de este año.

La capacitación se ha denominado “Mejorar la Capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales” e incluye elementos de la Secretaría de Marina, armamento, equipo y material necesario para el desarrollo del ejercicio. Deberán salir del país una vez concluido el periodo autorizado.

El acuerdo fue tema de conversación durante la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, realizada en Washington el pasado jueves, a la que acudieron los titulares de Defensa y Marina, Ricardo Trevilla Trejo y Raymundo Pedro Morales Ángeles, respectivamente.

A su vez, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, destacó “la profundidad de nuestra cooperación binacional”.

Puede que los temas de Cuba, los drones, Maduro, entre otros, tensen las relaciones diplomáticas entre Trump y Sheinbaum. Para las fuerzas castrenses de ambos países, los soldados “de a pie”, se trata de dar resultados, más allá de las narrativas extrapolíticas de sus superiores.


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