Los muertos que no importan
Por Julián Cárdenas Correa
En la misma semana en que murieron en un accidente aéreo 69 militares colombianos, Gustavo Petro, cede una entrevista a Westcol y nombró como madrina del barco ARC 24 de Julio de la Patrullera Oceánica Colombiana, a su hija, Antonella Petro Alcocer.
Petro no asistió a una de las principales ceremonias solemnes con ocasión de esos 69 fallecidos. Una ceremonia religiosa que no reclamaba oración por parte de Petro, sólo compañía y solidaridad.
Pareciera que ninguna cosa de estas tiene nada qué ver una con la otra. Pero sí. Sí tienen qué ver.
La muerte de los militares probablemente tenga algún tipo de relación con la falta de presupuesto que este gobierno le ha asignado a las fuerzas armadas. Y es evidente que, además de la falta de presupuesto, ha habido una total desidia, casi desprecio, precisamente por las fuerzas armadas.
Rechazar ayuda, entre ellas mantenimiento de aviones, que ofrecen gobiernos como Estados Unidos e Israel, terminan dándole vitrina al señor Petro, pero tienen consecuencias. En este caso, son 69 familias que se quedan sin padres, sin hijos, sin hermanos… 69 familias con unas pérdidas que se traducirán en dolor para toda la vida.
La entrevista con Westcol, muestra lo de siempre, un presidente que raya en lo desagradable, pero que cree que es un iluminado. La conclusión de Westcol de que Petro está más del lado de los delincuentes es una de esas conclusiones que quizás calen en los jóvenes de 18, 19 y 20 años que votarán en mayo por primera vez. Algo positivo traerá esa entrevista.
Petro no tuvo tiempo para asistir al velorio de los militares, pero sí para, por ejemplo, reunirse con el influencer; pero también para ir a Cartagena a colgar una foto de su hija en un barco militar. Una humillación en sí misma para las fuerzas armadas.
En la semana en que tenemos el peor accidente de aviación militar en la historia de Colombia, Petro no saca tiempo para una ceremonia que exigía el más alto grado de empatía y solidaridad con las familias de quienes se arriesgaron y dieron la vida por el país; pero sí saca un par de horas para dar lora con un influencer en la Casa de Nariño. Y en la misma semana, humilla a la armada en un show personal en el que además usa a su hija para dicho propósito.
Ya no nos sorprende que haya defensores de Petro en todo, en estos desaires, pecados y omisiones, han estado ahí, firmes; defendiendo lo indefendible.
El señor Petro, como buen agente del mal, parece que siempre se beneficia de que aparezca algo que le resta protagonismo al escándalo que lo envuelve y por obra de magia, un escándalo tapa otro.
Es muy importante que se destapen los casos de acoso por parte de reconocidos periodistas, pero de ahí a que la prensa misma, ayude a que con este escándalo pasemos de largo por la que debió ser una tragedia nacional, duele.
Ningún muerto es más importante que otro, ni es más dolorosa la muerte de un conocido cantante, por ejemplo, que la de 69 desconocidos cuya única certeza es la de que dieron la vida sirviéndole al país y, en consecuencia, al servicio de todos nosotros. Pero así está la vida en nuestro país.
Cuando 69 militares muertos no importan, lo que está en riesgo no es la memoria, es el país.
