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Sin problema: el intercambio con Estados Unidos sobrevivirá a revisión del TMEC

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12.07.2026

La propuesta planteada por Estados Unidos durante la Reunión Trilateral del pasado 1 de julio, consistente en sustituir la vigencia de 16 años del T-MEC por revisiones anuales, ha generado incertidumbre en algunos sectores. En ese contexto, la oposición ha aprovechado el debate para sostener que este cambio representa un riesgo para la inversión extranjera en México y podría provocar el traslado masivo de empresas hacia sus países de origen, particularmente a Estados Unidos.

Pero en realidad esta apreciación es pesimista, ya que no toma en cuenta las fortalezas que hoy sostiene la economía mexicana y el riesgo que representa para las empresas transnacionales un traslado nunca planeado de sus inversiones a suelo norteamericano.

Por el contrario, creo que una reflexión cuidadosa de nuestro comercio con Norteamérica nos da la confianza de que esta modificación del T-MEC no afectará el volumen de nuestros intercambios y que la operación de esas empresas mantendrá su dinámica.

En principio, debemos recordar que una mala interpretación del fenómeno de la globalización llevó a que desde su creación en mayo de 1966 y hasta el final del proyecto neoliberal en el 2018, los gobiernos conservadores mantuvieran una negociación subordinada del programa gubernamental que ampara a la industria maquiladora.

Pensado en su origen como un programa para salir de una crisis de desempleo en la Frontera Norte, la negociación de remuneraciones fue contraria a las necesidades de los trabajadores y controlada por sindicatos blancos.

Además de suprimir impuestos a la importación y exportación, el gobierno renunció al cobro de impuestos sobre la renta y en algunos momentos a los equivalentes al IVA.

Con el tiempo, cuando se estimó que estas inversiones eran indispensables para industrializar el país, los estímulos aumentaron a través de mecanismos indirectos como los subsidios que el gobierno federal y los gobiernos locales otorgaron para la construcción de parques industriales.

Pero nada de esto fue suficiente, lo peor ocurrió cuando la devaluación de 1982 hizo añicos el modelo de desarrollo que el PRI y sus ideólogos habían forjado después de la Revolución Mexicana; ante........

© El Diario