Cuento de primavera
Los rayos del sol resplandecían sobre el agua en la fuente. Hasta se podía escuchar el viento fresco que movía las ramas de los árboles que daban sombra a las banquitas que rodeaban la plaza principal. Era un día perfecto para pasear por las calles sombreadas de Paso del Norte aquel 21 de marzo de 1880. Sin embargo, aquel pueblo a orillas de un río parecía tener como único habitante a la campana de la iglesia que anunciaba las horas. Rumbo a las cuatro de la tarde apareció por la calle principal un carrito de madera jalado por dos caballos, uno pinto y el otro bayo. Trepado como chofer iba un hombre de camisón y sombrero de paja, junto a él una mujer de vestido pintado de flores.
Los extraños visitantes se asombraron por la soledad de su destino. Iban viendo a los costados fachadas desoladas de tiendas de curiosidades, mesones y abarrotes. Los caballitos se detuvieron justo frente a una pileta frente a la plaza, mientras estos se refrescaban los pasajeros aprovecharon para........
