Ante el crimen, presidenta y gobernadora deben trabajar juntas por Chihuahua
Me tocó estar en una visita de nuestra presidenta a Ciudad Juárez hace unos meses. En ese entonces todo era cordura y colaboración entre Claudia Sheinbaum y la gobernadora Maru Campos, quien incluso tomó la mano de la mandataria nacional para ambas levantarlas en señal de triunfo y unión entre mujeres durante su discurso en el estadio de beisbol; frente a todos los asistentes y los medios. Maru apoyó a la presidenta en todo momento. Sheinbaum pidió respeto para la gobernadora a la tribuna.
Fue un evento colorido. Muchas mujeres, que eran mayoría, vestidas de rarámuris. Los morenistas locales y estatales vestidos de blanco y guinda. El estado presidencial estaba compuesto por militares bajitos vestidos de civil; y de notable ascendencia sureña. La gente coreaba la entrada de las figuras morenistas a gritos, como si fueran estrellas famosas. Yo y un par más éramos los únicos vestidos de traje y corbata. No encajaba en este teatro de poder, al que fuí para representar a mi medio. Pocos me lo creen, pero a pesar de mi apariencia ese día, -que por cierto no me ayudó a ser mejor tratado por los cuidadores del evento– mi conciencia tiende a tratar de analizar cómo mejorar la situación de los que sufren retos económicos y humanos. Yo me lo creo, y es suficiente.
Hoy las cosas son distintas, y eso no es bueno para Chihuahua. Debe la mandataria nacional poner sus diferencias políticas a un lado y trabajar para todos los chihuahuenses, especialmente en asuntos de seguridad, justicia y economía, a pesar de las diferencias políticas entre estado y federación
En el papel suena bien. Suena lógico, pero la realidad es otra. La semana pasada Maru intentó acercarse a Sheinbaum por medio de la diplomacia, al pedirle una cita en su visita a Ciudad Juárez. No hubo fotos, y fue remitida con subalternos. La recibieron, pero obviamente la relación se congeló después de las críticas en........
