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Tiempo de Pascua, Cristo ha resucitado

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05.04.2026

“Lucharon vida y muerte en singular batalla, y muerto el que es la vida, triunfante se levanta…” (Secuencia del día de Pascua).

Después de celebrar los días de la Pasión del Señor, la Iglesia ha entrado ya en el tiempo de la Pascua. Aunque los creyentes, siempre que celebramos la liturgia, estamos celebrando la Pascua del Señor, tenemos cincuenta días de fiesta pascual durante el año, en los que celebramos, de manera solemne, que Cristo ha derrotado el pecado y la muerte con su resurrección.

Hemos iniciado este tiempo de gozo con la solemne Vigilia Pascual, durante la noche del sábado al domingo. San Agustín se refería a esta celebración como la “Madre de todas las vigilias”, debido a que, en ella, la Iglesia entera aguarda expectante el momento de la resurrección del Señor, el cual no quedó muerto en el sepulcro, sino que, resucitando, ha destruido la muerte, y de su victoria participamos todos, ya que el Señor resucita para darnos vida eterna. Por lo tanto, en el tiempo de la Pascua somos invitados todos a reavivar nuestra esperanza y fe, pese a las circunstancias de dolor y muerte en las que podemos estar inmersos.

Precisamente, en días pasados hemos sido testigos de algunos acontecimientos dolorosos que han cimbrado nuestra sociedad: el suicidio de Noelia, favorecido por el Estado español (y las circunstancias que la orillaron hacia la terrible decisión de quitarse la vida); el asesinato de dos maestras a manos del joven de 15 años, Osmer; y, el Viernes Santo, fue asesinado frente a la parroquia de Nuestra Señora del Carmen un joven, dejando a los fieles paralizados de miedo. “Ya ni rezar en paz se puede en esta ciudad”, exclamaba frente a mí un amigo que asiste a dicha comunidad. En medio de todo este contexto de mal y de muerte, la resurrección del Señor nos ofrece devolvernos la esperanza, al recordarnos que la victoria definitiva sobre el pecado y el mal pertenece al amor de Dios que comunica vida. Quisiera compartir con ustedes una homilía que prediqué hace un par de años en la Vigilia Pascual; el contexto de aquel entonces era nada más y nada menos que la pandemia de COVID que enfrentamos como humanidad:

Queridos hermanos, hemos comenzado esta Vigilia, la “Madre de todas las vigilias” (s. Agustín), con los impresionantes signos de la oscuridad, el silencio y la luz, que evocan el principio de la creación, cuando, en la oscuridad y en el silencio, en la nada y el vacío, irrumpió la Palabra de Dios que, en un acto de amor, dio vida. En esta noche, en la oscuridad y el........

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