Mi Juárez, entre la herida y la resiliencia
Durante años he escuchado que Ciudad Juárez sólo puede contarse de dos maneras: como una ciudad marcada por la violencia o como un ejemplo admirable de resiliencia. Parece que no hay punto intermedio. O somos herida abierta o somos hazaña de superación. Y, aunque ambas narrativas contienen algo de verdad, cada vez me pregunto más qué nos está haciendo vivir atrapados entre esos dos extremos.
Cuando insistimos en narrarnos desde la violencia, no sólo recordamos el dolor; también lo convertimos en identidad. La violencia deja de ser un episodio histórico; grave, complejo, que debe analizarse con responsabilidad. Se vuelve una especie de apellido permanente. Entonces la ciudad no es lo que hace hoy, sino lo que sufrió ayer. Y eso pesa mucho. Pesa en la forma en que nos miramos, en cómo nos perciben desde fuera y, sobre todo, en cómo imaginamos nuestro........
