Permiso para destrozar lo que no se repone
Permiso para destrozar lo que no se repone
Doscientos árboles centenarios cayeron esta semana cerca de la acequia San Miguel, en el nororiente de Juárez. No los tumbó el viento ni una plaga. Los tumbó un permiso.
La Dirección de Parques y Jardines autorizó la tala a una empresa privada que compró el predio para construir una nave industrial. El oficio existe. Está firmado. Es, técnicamente, legal.
Y ahí está el problema.
Alguien de la Asociación de Usuarios del Distrito de Riego lo dijo con una claridad que debería incomodarnos a todos:
"No nos llueve en Juárez, estamos en una zona árida. Y los árboles que tenemos les dan permiso para derribarlos y destrozarlos."
Esa frase no es una opinión exaltada. Es una descripción exacta de nuestra geografía y de nuestra negligencia administrativa, dichas en la misma oración.
Vivimos en el desierto de Chihuahua, una de las regiones más áridas de Norteamérica. Aquí, un árbol no es decoración urbana. Es infraestructura ambiental construida durante un siglo de raíces buscando agua donde casi no la hay, de corteza aprendiendo a........
