Feliz Día del Biólogo
Ciudad de México.- Cierta profesora de Biología llevó a su clase a un maestro de otro plantel, destacado biólogo al que invitó a dar una conferencia a sus alumnos. Empezó a hablar el disertante y dijo: "Es para mí un placer estar aquí. Desde hace mucho tiempo conozco íntimamente a su maestra". Un murmullo divertido se levantó entre los estudiantes, por aquello de "íntimamente". Se azaró el conferencista, y trató de remediar el lapsus. Aclaró, turbado: "Biológicamente, claro". La maestra Ethel Sutton fue mi profesora de Biología en la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Coahuila. ¡Qué espléndida enseñante era ella! No casó nunca; fue siempre "la señorita Sutton", pero estaba muy lejos de ser como las solteronas de aquel tiempo, amargadas casi todas, iglesieras muchas. Ella era enérgica, dinámica y enciclopédica, pues sabía algo de todo. En su salón privaba una disciplina militar. Si algo le hubiese ordenado la señorita Sutton al hierático esqueleto que nos miraba sin ojos desde un rincón del aula, estoy seguro de que la osamenta habría cumplido la orden sin chistar. Bajo la guía de esa magistral maestra hice el experimento de poner un frijolito en una base de algodón humedecido en agua, y ver a esa doméstica semilla cumplir el prodigioso milagro de germinar y crecer al........
