Nuevos y mayores abusos
Ciudad de México.- El pescador sacó en su red una sirena de redondeadas formas y exuberante busto. Volvió a arrojarla al mar. Explicó: "Soy alérgico al pescado y a los lácteos". El sheriff Ulero estaba encargado de guardar el orden en Picadillo, Texas. (Se pronuncia "Picadilo"). Cierto día le fueron a avisar que Killer Jack había dado muerte a un individuo. Parapetado en el saloon del pueblo amenazaba con mandar al otro mundo a quien se acercara. El sheriff debía sacarlo de ahí y ponerlo tras las rejas para ser juzgado por su crimen. Ese matón era un sujeto temible. Más de una veintena de hombres le debían la muerte, y aunque nunca se la iban a pagar el individuo seguía con sus desafueros. Era violento, iracundo, baladrón. Don Ulero, por el contrario, guardaba la prudencia y tenía en alto aprecio su vida, esa cosa tan de siempre, tan dulce y tan conocida que dijo Borges. Así, manifestó a los vecinos que no podía ir a someter a Jack, pues su mueble -o sea su vehículo- estaba descompuesto. "Nosotros lo llevamos" -le ofrecieron ellos. Adujo el sheriff: "No tengo armas. Mi rifle se encasquilló, y a mi pistola se le cayó el gatillo". Le dijeron: "Nosotros le proporcionaremos un Winchester 73 y dos pistolas mitihueso"........
