Mejor que se calle
Ciudad de México.- "Enséñeme esa partecita que a ustedes las mujeres las mete en tantos problemas". Así le dijo el médico a la linda Rosibel. "¡Doctor!" -se azaró ella. "Señorita -precisó el facultativo-. Lo que le estoy pidiendo es que me muestre la lengua". Lengua es lo que le sobra a López Obrador; buen sentido es lo que le falta. Abrió la boca, pero antes cerró el cerebro. El mensaje que difundió acerca de Trump es imprudente, inoportuno e improcedente. En nada ayuda a la presidenta Sheinbaum; antes bien complica un panorama ya de por sí muy complicado. Una regla no escrita, pero que en tiempos del PRI era ley obligatoria -inveterata consuetudo, según los romanos-, hacía que el presidente cuyo sexenio terminaba se retirara por completo de la escena pública a fin de no estorbar el desempeño de su sucesor. El que se iba se transformaba en el hombre invisible; perdía el don del habla; desaparecía. Ya bailaste; ahora siéntate. El rey ha muerto; viva el rey. Esa rigurosa tradición política era parte fundamental del protocolo público, y contribuía a dar estabilidad al régimen establecido. Nadie cantaba "Pero sigo siendo el rey". Eso dice AMLO, que ciertamente no se........
