El libro de matemáticas se suicidó. Tenía muchos problemas
Ciudad de México .- En las noches de bodas sucedían cosas que son para no contarse. Hablo en tiempo pasado porque ahora ya casi no hay noches de bodas. Valores que antes se tenían en alta estima hoy se desestiman, y no tienen ya ningún valor. Por tal motivo los relatos que siguen pueden ser tildados de arqueológicos. Al comienzo de la ocasión nupcial el novio le preguntó a su desposada: "¿Eres virgen?". "¡Qué! -replicó ella con enojo-. ¿En una noche como ésta vas a ponerte a hablar de religión?". Otro galán interrogó a su dulcinea en semejante trance: "¿Soy yo el primero?". "¡Ah! -se impacientó ella-. ¿Por qué todos los hombres preguntan siempre lo mismo?". Caso diferente es el del enamorado joven que en la noche del desposorio vio por primera vez al natural a su bella prometida. Exclamó poseído de amor: "¡Qué hombros! ¡Qué busto! ¡Qué cinturita! ¡Qué!". Ella lo interrumpió, impaciente: "Haz lo que tienes que hacer. El inventario déjalo para después". Tras oponer por algún tiempo marcada resistencia, la linda........
