Prioridad humana
Koldo Aldai Agirretxe
El ganado manda y la vida en la granja es muy atada. La abuela no pudo ir a la 'jura de bandera', ni de su ... hijo, guardia civil; ni de su hija, policía nacional. Debía cuidar las dieciséis vacas. En realidad, nunca toma vacaciones. No termina de descansar ni siquiera de noche. Ha de estar presente cuando las más preñadas traen terneros a esos establos de techo de uralita y mares de purín por el suelo.
La madre, que no viaja más allá de la Galicia profunda, invita a cenar a los viajeros. La mesa de mármol está a uno y otro lado de la recia cocina 'bilbaína' de hierro fundido. El vino se calienta por eso antes de llegar a la garganta. Lo mejor de su país y su huerta llenará nuestros platos. Si mata a su gallina, habrás de 'pecar', dejar de ser por esa noche el raro vegetariano. Quisieras que esa velada, tan diferente de las habituales, no se acabara…
La geografía es ajena, la compañía también diferente. Los 'valedores de la ley' se encuentran junto al resto de la familia. El licor es de casa y fuera sopla un viento frío de primavera. Discurre larga y amena la conversación mientras nosotros........
