Civilización o barbarie
En un mismo momento histórico, dos relatos humanos se entrelazan en un contraste aterrador. Por un lado, una guerra devastadora, la brutalidad de un conflicto ... armado en Irán, que amenaza con despojar a una civilización entera de sus avances, devolviéndola a la oscuridad de la Edad de Piedra. Por otro lado, el asombroso viaje de un equipo de astronautas que surca el espacio, explorando la Luna y demostrando que es posible lo que en apariencia solo era un sueño de ciencia ficción. En medio de estas dos realidades, Donald Trump nos habla del posible fin de la civilización, de cómo un cataclismo global puede ocurrir «en una noche», al tiempo que el mundo celebra logros tecnológicos sin parangón.
El contraste entre estas dos realidades podría definirse como una de las paradojas más trágicas de la humanidad: mientras unos humanos alcanzan las estrellas, otros se ven atrapados en la barbarie de un conflicto destructivo, como si el tiempo mismo retrocediera y la evolución de la civilización no fuera más que un espejismo. Ambas caras de la realidad no hacen más que poner de relieve la fragilidad de todo lo que hemos logrado. La guerra nos devuelve a una era de caos, primitiva, salvaje y oscura. Una civilización que ha alcanzado cumbres tecnológicas como la exploración del espacio puede destruirse con una rapidez aterradora.
El ser humano sigue alcanzando logros que antes solo existían en nuestras fantasías pero no termina de romper los atávicos vínculos con el pasado. Mientras los avances en la ciencia, la tecnología y la medicina permiten a los humanos hacer cosas que antes eran impensables, el mismo ser humano también tiene la capacidad de destruir todo lo que ha conseguido. El mundo, parece aceptar esta contradicción con una 'normalidad' alarmante. Seguimos adelante con nuestras vidas, como si nada importante ocurriera. Los avances espaciales son celebrados con entusiasmo, mientras el sufrimiento humano causado por las guerras apenas roba el interés. ¿Cómo es posible que seamos capaces de diseñar máquinas que nos lleven a las estrellas mientras somos incapaces de diseñar un futuro de paz? La paradoja radica en nuestra naturaleza. El ser humano es capaz de crear belleza y destrucción con la misma facilidad. El hombre que va a la Luna y el hombre que se enfrenta en la guerra son los dos rostros de una misma moneda, un dilema que en las próximas décadas dirá si la humanidad elige finalmente la paz o seguir con la destrucción.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
