El hórreo del inglés
La canción del verano se escribe en clave de sol, en orden a tres compases corales. Comienza con el chupinazo de San Fermín, continúa con ... las mismas aglomeraciones en playas, carreteras y aeropuertos, y concluye con el deprimente regreso, para muchos deprimente, a su insoportable individualidad.
¿En qué se funda entonces la efervescencia veraniega? En eso que Ortega anticipó en 1930 –la rebelión de las masas traducida en culto colectivo a cualquier forma de masificación–. O en lo que diseccionó Canetti treinta años después en 'Masa y Poder': «de pronto, todo está lleno de gente y todos tienen prisa por llegar allá........
