La contemplación olvidada
La meditación es una actividad muy positiva para muchas personas. / ShutterStock
En los últimos años la meditación se ha convertido en un fenómeno cultural de enorme alcance, aplicaciones móviles, cursos, retiros y programas de bienestar la presentan como una herramienta privilegiada para reducir el estrés, mejorar la concentración y alcanzar determinados estados de conciencia. Su popularidad es comprensible, ya que responde a una necesidad real de encontrar espacios de silencio en sociedades caracterizadas por la aceleración permanente. Sin embargo, el éxito de la meditación ha tenido una consecuencia menos visible, esto es, el progresivo olvido de una tradición igualmente rica y profunda, la contemplación.
Con frecuencia se habla de la meditación como si fuera el único camino legítimo hacia la introspección o la expansión de la conciencia. Se da por supuesto que las prácticas contemplativas pertenecen principalmente a tradiciones orientales y que Occidente carece de métodos comparables para explorar la vida interior. Esta percepción, ampliamente extendida, resulta históricamente discutible. La cultura occidental posee una tradición contemplativa de más de dos mil años que ha sido desarrollada por filósofos, místicos, teólogos, artistas y pensadores de muy distintas épocas.
La contemplación no consiste simplemente en pensar sobre algo, tampoco se reduce a una........
