El paraíso que sostienen los hombros rotos
La consejera de Turismo y Empleo, Jessica de León, conversa con representantes de las ‘kellys’ en el Parlamento. / María Pisaca
Los capitanes de galera nunca empatizaron con los cientos de esclavos y delincuentes que remaban en aquellos barcos de guerra que surcaban el Mediterráneo. Tampoco lo ha hecho la élite hotelera con las camareras de piso, que ha llegado a interpretar como una afrenta que las trabajadoras reclamen sus derechos, eludiendo responsabilidades sobre la sobrecarga laboral y desplazando el foco, una y otra vez, hacia la supuesta falta de mano de obra y malabarismos varios. A esas mujeres las llamamos kellys. El nombre viene de «las que limpian», y en esa apócope popular hay toda una declaración de invisibilidad y de un desconocimiento alarmante sobre la dureza de un trabajo que escondemos mientras nos ponemos la........
