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Memoria de la cárcel

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08.02.2026

El artista de la fuga apodado ‘Papillon’

La primera vez que fui a la cárcel fue a entrevistar a un golfo divertido que era cojo y quería parecerse a Papillón, un francés que se hizo famoso por ser malo. A Papillón lo conocí después en Madrid; había robado y había extorsionado, pero entonces en los periódicos (yo leía Pueblo, fue mi primera suscripción, cuando era un muchacho) se cultivaba mucho la maldad. Así que aquel hombre gordo que llegó a la fama tuvo páginas y páginas de celebración por parte de periodistas que, por otra parte, tenían su propia notoriedad.

Uno de aquellos colegas fue un periodista de Pueblo, precisamente, José María Amilibia, que por cierto era de aquellos que explicaban la vida de los golfos. Uno de sus viajes fue a Tenerife, a ver qué había pasado con un francés que había estado luchando contra los argelinos y que se había situado en la isla, donde había tenido suerte en los negocios, como si fuera un militar mafioso. Se llamaba Jean Paul Raguet.

Pero una parte de la mafia no lo quiso bien y lo mató cerca de su casa (y de la iglesia anglicana) en el Puerto de la Cruz, mi pueblo. Amilibia supo de mi porque yo publicaba en Triunfo y en EL DÍA, y porque yo había escrito para Europa Press (de donde era corresponsal) detalles sobre aquel asesinato.

Entonces los peninsulares que venían a visitarnos eran más bien engreídos y nosotros (por lo menos yo) éramos muy solícitos con ellos. Así que este colega, Amilibia, vino cuando ya habían pasado días de aquel asesinato. Hizo una crónica muy larga y se fue como si hubiera sido el primero en saberse la historia que había pasado entre nosotros.

Aquel personaje al que habían matado, por cierto, era dueño de algunos establecimientos nocturnos que estaban........

© El Dia