El precio del silencio
Manifestantes marroquíes en la frontera de Melilla durante una protesta para reclamar la anexión de Ceuta y Melilla a Marruecos, en 2007. / SAMUEL ARANDA / EL PERIODICO
No se ha logrado probar que Marruecos chantajee a Sánchez con la información sustraída de su teléfono por Pegasus. Una sospecha, por verosímil que pueda parecer, no se convierte en certeza solo por repetirla. Pero lo cierto es que tampoco existe ninguna explicación razonable para el empeño del presidente del Gobierno en mantener viva esa sospecha.
Comparecencia tras comparecencia, entrevista tras entrevista, Sánchez elude hablar de su relación personal con Marruecos. Nunca ha explicado qué clase de información fue extraída de su móvil. Nunca ha aclarado si conoce su naturaleza, o se ha podido determinar qué uso se hizo de ella. Tampoco responde ahora a las preguntas que le hizo Feijóo sobre cuándo habló por última vez con Mohamed VI, si ha mantenido alguna conversación con el monarca desde la avalancha de Ceuta, o incluso que respuesta recibió de Marruecos, si es que ha recibido alguna.
No se le pide que revele secretos o estrategias de la Seguridad del de Estado (para eso basta con hacer públicos informes del CNI con frustrada intención exculpatoria), ni que reproduzca conversaciones diplomáticas confidenciales. Bastaría con confirmar si las........
