Atentado en el Puerto de SC
Puerto de Santa Cruz.
La semana pasada la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife prohibió la entrada de representantes del Cabildo Insular al inutilizado silo que se levanta en las inmediaciones de la autovía hacia el barrio de San Andrés; el último de su tipología en toda España. Las autoridades portuarias han actuado con un desprecio asombroso y una negligencia culpable aun más escandalosa. Tanto el Cabildo, como el ayuntamiento de Santa Cruz, como el Gobierno de Canarias, están intentando desde hace semanas que el inmueble – un ejemplo excepcional de arquitectura industrial -- no sea demolido, sin éxito alguno. Sin comunicarlo absolutamente a nadie la Autoridad Portuaria abrió hace varios meses un proceso de licitación para conceder las obras de derribo a una empresa a un precio de casi un millón de euros. De hecho se ha sabido que la Mesa de Contratación ya ha propuesto a un licitante que destruirá el edificio en un plazo inferior a los siete meses.
Lo más intolerable de esta situación es la manifiesta mala fé – por no hablar de su evidente idiotez – de los responsables de la Autoridad Portuaria y, en particular, de su presidente, Pedro Suárez López de Vergara, militante del PP, que se llevó este cargo en el reparto del poder entre Coalición y los conservadores en el verano de 2023. Todavía nadie puede ofrecer una explicación simplemente comprensible de las razones que llevaron al PP a coronar a Pedro Suárez como rey de los puertos tinerfeños. Debió ser porque ya estuvo ahí un añito entre 2018 y 2019. Ocurrió que Ricardo Melchior, inopinadamente, dejó la portuaria poltrona en 2018, con cierto incómodo ruido judicial, y se echó mano de Suárez hasta finalizar la legislatura, y Suárez, por supuesto, tan contento. Aunque no se lo crean es pasa mucho en la política. Hay veteranos de los partidos, que han ocupado asesorías y direcciones generales inimaginables, especializados en recorrer una y otra vez los salones del poder con los brazos abiertos, no por alguna infección en los omóplatos, sino para poder recoger si cae algo. Suárez es un auténtico maestro en bailar este minué de atrapar oportunidades en el aire, de estar siempre disponible con expresión de velocidad en el rostro mientras dormita en un puf. Y luego está la costumbre, o lo que se puede llamar el criterio Qué hiciste, abusadora.
-Dios mío, nos ha tocado Cultura. ¿A quien ponemos de consejero de Cultura?
- Acha fue concejal de Cultura.
--Pues ya está, Acha.
-Joder, nos han dado la Autoridad Portuaria de Santa Cruz, pero lo único que sabemos de un puerto es que está lleno de agua. ¿A quién ponemos?
-Pedro Suárez sustituyó unos meses a Richi cuando puso pies en polvorosa.
-Pues ya está, Pedro.
El primer agente en preocuparse por la situación del silo fue el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias. El año pasado el COAC reclamó su protección. Incluso se celebró una reunión entre representantes de a Autoridad Portuaria y el COAC. Los chicos de Suárez y López de Vergara le contaron al colegio que si en seis meses le traían una propuesta, suspenderían el derribo. Los arquitectos consiguieron una sugerencia patrocinada por el Consorcio de la Zona Franca: convertir el silo en una incubadora tecnológica. Para diseñar organizativa y técnicamente la propuesta, necesitaban visitar y analizar el silo. Los suarezlopezdevergara se negaron también a autorizar la visita y así quedó claro que solo habían solicitado propuestas concretas para boicotearlas mejor. Este necio atentado patrimonial ya solo puede pararse en el Consejo de Administración de la AP. Cuanto antes.
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