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El huanchacazo

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31.08.2026

El narcotráfico ha gozado, goza y seguirá gozando de impunidad, protección y toda clase de privilegios en Bolivia. Hace 40 años, sicarios dieron muerte al científico cruceño Noel Kempff Mercado y sus acompañantes Juan Cochamanidis y Franklin Parada. La escena del crimen fue la Serranía de Caparuch, próximo a una inmensa fábrica de cocaína, cuya existencia ya era de conocimiento no sólo de las autoridades nacionales, sino también de la DEA norteamericana.

El caso desnudó el universo de corrupción imperante en Bolivia, que venía haciendo de las suyas desde la década de los ‘70, especialmente en el gobierno dictatorial de Luis García Mesa (1980-1981). Tal como sostiene Cortez Hurtado, la potencia económica del criminal negocio rápidamente, extendió y multiplicó sus vínculos con los aparatos del Estado, especialmente con los que mayor relación tenían con su represión y control, generando una amplia clientela burocrático-estatal que se nutre de sus dádivas (Cortez Hurtado, Roger, La guerra de la coca).

La derrota de las dictaduras militares no termina con la burguesía traficante de cocaína y ni siquiera la desorganiza, pues mostrando una elevada capacidad de adaptación política se acomoda a la nueva situación, descubriendo que sus negocios........

© El Deber