Cómo recomponer nuestra política exterior
Según un proverbio africano “cuando los elefantes pelean, los escarabajos deben hacerse a un lado.” La tribu de los Kikuyu añade que en esas pugnas el pasto es el que más sufre.
El presidente Donald Trump quiere que los escarabajos nos unamos a su lucha y seamos pasto de sus peleas. Ha publicado un manifiesto que nos conmina a aceptar el dominio y supervisión de los Estados Unidos. Declara sin tapujos que otras potencias deben retirarse de la región.
Este es el nuevo escenario en el cual nuestros diplomáticos tienen que diseñar y ejecutar una política que nos permita obtener las ventajas y evitar las desventajas de la pelea de elefantes.
Nuestra ubicación geográfica también tiene ventajas y desventajas. Somos un país andino, amazónico y chaqueño. Pertenecemos a las cuencas del Río de la Plata, del Amazonas y del Altiplano. No tenemos puertos de mar frente al Asia ni frente a Europa.
El principio rector de nuestra política exterior debería ser una sagaz maximización de nuestras ventajas unida a una astuta minimización de las desventajas. La correcta aplicación de este principio depende de una evaluación del actual contexto externo.
Las dos potencias más fuertes de este tiempo son los Estados Unidos y la China. El mejor ejemplo de cómo se enfrenta esta bipolaridad nos lo ha dado el primer ministro de Canadá, Mark Carney.
Carney es el único extranjero que por años sirvió como gobernador del Banco de Inglaterra. Antes de ese extraordinario nombramiento ocupó el cargo de gobernador del Banco de Canadá. No es ningún improvisado en temas de comercio internacional.
Trump ha incrementado de una manera arbitraria los aranceles a las importaciones canadienses. Repite que convertirá a........
