La factura de la mala gestión
Con el cierre del ciclo de autoridades departamentales y municipales (2021–2026), el país entra en un momento inevitable de evaluación. Más allá de los discursos y balances oficiales, la gestión de gobernadores y alcaldes deja, con escasas excepciones, una sensación extendida de oportunidad desperdiciada. No se trata solo de errores puntuales, sino de una forma de administrar marcada por la improvisación, la falta de rumbo y, en algunos casos, por serias denuncias que erosionaron la confianza ciudadana.
Casos que involucraron a gobernadores y alcaldes –por citar algunos, el del Mercado Mutualista en Santa Cruz o las denuncias graves registradas en el municipio y la gobernación de Potosí– no solo ocuparon titulares: dejaron al descubierto debilidades institucionales profundas y también éticas. Cuando la gestión pública se ve envuelta en cuestionamientos de esta magnitud, el impacto........
