Cara a cara
Durante casi dos décadas, la corrupción y el despilfarro se convirtieron en marca registrada de las gestiones del MAS a cargo de Evo Morales y, posteriormente, de Luis Arce. Bajo un discurso chapucero de “Estado productor”, “industrialización” y “soberanía económica”, se destinaron cerca de 8.000 millones de dólares para sostener 67 empresas estatales que, lejos de ser motores de desarrollo, terminaron convertidas en estructuras ineficientes, politizadas y permanentemente deficitarias. El resultado del desbarajuste es elocuente........
