Bolivia, entrampada en la crisis
Bolivia está atrapada en una crisis estructural, profunda y cada vez más difícil de disimular. Sus efectos se sienten en la economía, se expresan en la política y terminan golpeando la vida cotidiana de la gente. En lo económico, el país vuelve a pagar la factura de una combinación conocida y costosa: estatismo, populismo y despilfarro. En lo político, seguimos arrastrando las secuelas del caudillismo, el centralismo y la desinstitucionalización. La pregunta de fondo ya no es si estamos en crisis, sino cómo salimos de ella antes de que erosione aún más la convivencia nacional.
La palabra crisis proviene del griego krísis, que aludía a decisión, juicio, separación o momento decisivo. Luego, el latín incorporó el término al lenguaje médico para nombrar el punto crítico de una enfermedad: ese instante en el que se definía si el paciente empezaba a recuperarse, empeoraba o moría.
Esa raíz ayuda a entender mejor el momento que vivimos. Una crisis no es apenas una dificultad acumulada ni una mala racha prolongada. Es un punto de inflexión que obliga a decidir, juzgar y cambiar de rumbo. Por eso encierra siempre una doble condición: peligro y oportunidad.
Durante los primeros meses de la actual gestión gubernamental, parecía posible que la........
