El espejismo de los millones: la silenciosa asfixia del crédito en Bolivia
A simple vista, el sistema financiero boliviano parece un gigante invulnerable, sólido e inquebrantable. Los tableros oficiales muestran cifras que imponen respeto y admiración por su desenvolvimiento, una cartera bruta que se situó alrededor de los 82.200 millones de bolivianos en 2014, pasó a superar los 204.600 millones de bolivianos a principios de este 2026. Es fácil mirar estos saldos históricos y asumir que el motor del crédito, la sangre que bombea a la economía nacional, sigue encendido y funcionando sin problemas. Sin embargo, detrás de la fachada de los grandes números acumulados, se esconde una fractura estructural profunda. El gigante sigue ahí, pero ha dejado de avanzar, ¿o será que ha empezado a retroceder?
Los datos evolutivos cuentan una historia que ya no se puede sostener con el simple peso de los millones. Hace apenas una década, en 2015, la cartera de créditos crecía a un vigoroso 19,6% anual, inyectando vitalidad pura a la industria, la construcción y el comercio. Hoy, ese dinamismo es un recuerdo. El punto de quiebre, el preinfarto silencioso del sistema, ocurrió en 2023 cuando la tasa de crecimiento colapsó a un inédito -0,8%. Y aunque los reportes más recientes de 2026 muestran un crecimiento anual del 3,5% en marzo del presente año, la matemática es implacable, al cruzar ese porcentaje con la inflación........
