Cuando la Verde nos vuelve país
La Selección boliviana está escribiendo un capítulo distinto en una historia que, seamos honestos, ha estado marcada por más frustraciones que alegrías. No es exagerado decir que el triunfo ante Brasil —que abrió la puerta del repechaje— y la victoria frente a Surinam —que nos deja a un paso del Mundial— han provocado algo más profundo que entusiasmo deportivo: han despertado una emoción colectiva que parecía dormida.
Porque cuando juega la Verde, Bolivia deja de ser una suma de tensiones y se convierte, aunque sea por noventa minutos, en un solo pulso. Se borran —al menos momentáneamente— las diferencias políticas, regionales, sociales. Se apagan los debates crispados y emerge algo más elemental: la sensación de pertenecer a un mismo lugar.
Bien lo ha dicho en más de una ocasión Paula Peña: la bolivianidad despierta cuando juega la Selección. Y luego, casi inevitablemente,........
