Bolivia, entre el espejismo federal y la urgencia de una descentralización efectiva
El debate sobre el federalismo ha regresado al centro de la conversación política boliviana. Desde que Rodrigo Paz asumió la presidencia en noviembre de 2025, el mandatario ha planteado públicamente su visión de transformar Bolivia en un estado federal como meta de largo plazo. En un discurso pronunciado el 7 de noviembre, Paz afirmó que el país debe avanzar hacia un modelo federal para equilibrar competencias y recursos entre el nivel central y las regiones, insistiendo en que, aunque no será inmediato, en unos años Bolivia podría convertirse en un país federal bajo el esquema 50/50, es decir, una repartición equilibrada de competencias y recursos entre el Estado central y los gobiernos subnacionales. Esta propuesta, presentada como el fin del “Estado tranca” centralista, promete impulsar la producción y el desarrollo desde cada región, potenciando las economías locales.
Sin embargo, la experiencia latinoamericana con el federalismo debería encender todas las alarmas antes de embarcarnos en esta travesía constitucional. La historia regional está plagada de federalismos fracasados o disfuncionales que, lejos de resolver problemas de centralización, los multiplicaron en cada provincia o estado. Venezuela, formalmente federal, experimentó una recentralización dramática bajo Chávez y Maduro que anuló en la práctica su estructura federativa, concentrando el poder en el Ejecutivo y reduciendo a estados y municipios a meras extensiones del gobierno central. Argentina enfrenta un federalismo débil donde provincias enteras dependen de Buenos Aires por........
