Cara a cara
El país que aplaude, pero no acompaña. Cada vez que un deportista boliviano conquista una medalla, el país entero celebra. La bandera ondea, el himno emociona y las felicitaciones se multiplican. Pero cuando termina la ceremonia comienza otra competencia, mucho más dura y silenciosa: conseguir dinero para entrenar, viajar, pagar un fisioterapeuta o recuperarse de una lesión.
El pedido de audiencia........
