Kast, el turista
Interrumpir el proceso de traspaso de mando para irse a Estados Unidos sería en tiempos normales ya una mala idea. El sol de Miami en primavera es agradable, y Mar-a-Lago, ese campo de golf convertido en palacio presidencial, puede tener muchos encantos, pero dar por zanjado una polémica que en gran parte se debe a la insolencia de la administración Trump yéndose a rendir a sus pies puede resultar algo parecido a la locura. Y esa es la manera más suave de decirlo. Hacerlo cuando Estados Unidos está enredado en una guerra que parece no terminar a tiempo y que no entusiasma ni a su propio pueblo ni a gran parte de occidente, agrava aún más un viaje del que no se puede sacar nada más que un diploma de empleado del mes que será por lo demás difícil de conseguir habiendo en Milei un serio candidato a todos los premios, incluido el premio Limón.
Nunca he sido un antiimperialista, siendo como soy hijo del imperio español. Los imperios grandes decía bien Josef Roth permiten grados de libertad e independencia que no se consiguen con el cacique local. La patria de los sin patria llamaba él al Imperio Austro Húngaro. Los imperios muchas veces se justifican con grandes ideas que no cumplen: la cristiandad en el caso de España, la democracia y los derechos humanos en el caso de Estados Unidos. Pero prefiero poder........
