Lo trivial y lo banal
Durante décadas imaginamos la caída de la democracia como una escena grandilocuente. Hoy, el deterioro ocurre de otra manera: más lento, más cotidiano. En esta nueva forma de degradación aparecen dos mecanismos distintos: la trivialidad y la banalidad. La primera afecta el significado: reduce lo importante a lo liviano, mezcla lo grave con lo accesorio, transforma dilemas complejos en consignas y trata asuntos institucionales como si fueran simple material de polémica. La banalidad, en cambio, afecta el juicio y la responsabilidad: es actuar —o hablar— como si no hubiera consecuencias; correr los límites como si nada quedara dañado; instalar la idea de que siempre se puede desdecir, culpar a otro o “pasar a lo siguiente”. Si la trivialidad rebaja el peso de las cosas, la banalidad suspende la........
