¿Dónde están?
Hay muchas maneras de ser incompetente. Se puede negar que el Tren de Aragua hubiera puesto un pie en el país y, acto seguido, fracasar en combatirlo. Se puede declarar amor eterno por la educación pública y dejarla, cuatro años después, más debilitada que nunca, con los colegios públicos emblema casi en escombros. Se puede izar la bandera del feminismo y ver cómo, bajo el propio mandato, el desempleo femenino supera el 10% por primera vez en cuatro años. Se puede jurar que la plata de los pobres estará a salvo e inventar, en cambio, fundaciones fantasmas que sólo existen en un convenio. Se puede repetir como mantra la responsabilidad fiscal y errar, sistemáticamente, cada proyección de ingresos. Se puede prometer condonar el CAE y terminar dejándolo crecer hasta volverlo impagable.
El gobierno de Gabriel Boric demostró que se puede ser incompetente de todas esas formas al mismo tiempo. No por falta de ambición, sino por una notable habilidad para prometer una cosa y entregar la contraria. Si hay que concederle........
