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Mucho golfo en el banquillo

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08.04.2026

08 de abril 2026 - 03:07

Ha llegado la hora de iniciar el calvario judicial que tanto se ha hecho esperar y las comparecencias ante el Tribunal Supremo de altos cargos del sanchismo está provocando audiencias crecientes de los informativos aunque los ciudadanos españoles no son especialmente seguidores de la información política e institucional. Pero el espectáculo de ver a tanto golfo aguardando su turno para declarar ante algunos de los jueces y fiscales más relevantes tiene su morbo.

Sobre todo cuando se trata de personajes que han tenido tanto poder, han provocado ríos de tinta y horas y horas de información con historias personales, económicas y políticas dignas de guiones que provocan indignación, estupor y escándalo. Además de una cierta admiración, porque los golfos suelen ser personas simpáticas, las figuras más populares de cualquier reunión, los que cuentan las mejores anécdotas y peripecias asombrosas.

Sorprende el comportamiento de aquellos que tan bien conocieron a Ábalos y compañía y ahora ponen cara de asombro cuando escuchan su nombre. Pocos querrían hoy tener a Pedro Sánchez como amigo, mira a quienes fueron sus incondicionales como si fueran transparentes: no están, no existen. Y eso que a esos hombres que comparecen ante el TS les debe su carrera política, y en contraprestación él les ha dado también mucho, aunque por los indicios que se manejan desde hace años, algunos convertidos ya en pruebas, esos amigos tan cercanos que ahora son tratados como desconocidos, aprovecharon los cargos públicos para hacerse con una fortunita… y cometer golferías. Sánchez cometió alguna de carácter chusco, como esconder a su hermano en La Moncloa durante semanas, con su caravana aparcada en terrenos del Estado. De incógnito. Nos cuentan eso de Macron, de Meloni, no digamos de Trump o Milei, y los que se dicen socialistas se habrían hartado de hacer burla con las cosas de esos políticos de centro y derecha que andan por el mundo.

Ayer se inició un procedimiento judicial que llena de vergüenza a la mayoría de los españoles. Dirigentes políticos de primera categoría han deshonrado los cargos que ocuparon, se tomaron la gestión de gobierno a título de inventario; presumiendo de tomar decisiones sociales para mejorar la vida de los españoles han vivido ellos a cuerpo de rey con el disfrute de unos medios inaccesibles para cualquier ciudadano y el uso de los bienes de Patrimonio del Estado. Las acusaciones ante las que se están enfrentando son moralmente inaceptables, y los argumentos de sus defensas difíciles de creer. El comportamiento innoble de quienes niegan que los conocieran a fondo demuestra la categoría de quienes presumían de ser sus amigos. El espectáculo es tan deplorable que es mejor tomárselo como una broma de mal gusto para no llorar. En qué manos estamos desde hace ocho años… No nos merecemos este bochorno.

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