China no es lo que era: su cruda verdad en dos gráficos
Soumaya Keynes es una analista del FT que está publicando una serie muy interesante de lo que ella ha dado en llamar ‘the China shock 2.0’.
De su última entrada, escrita en un estilo ágil y distinto a lo que viene a ser el patrón común, destaco los dos gráficos adjuntos:
Cómo la competencia ha afectado a los precios de exportación chinos, ‘chart’ que pone de manifiesto que, subvenciones aparte, el país ha perdido su ventaja competitiva;
Y cómo han evolucionado sus importaciones en los últimos ocho años, reflejo de una demanda interior anémica, más allá de que hayan podido desarrollar su propia producción interna.
En ambos casos, se comparan las cifras con las de la génesis de su primera gran crisis. El cambio es abismal.
China tiene lo suyo, vaya que si lo tiene.
Y por más que por esos lares el ‘todos a una’ sea voluntad más del gobierno que del pueblo ‘fuenteovejuno’, la solución no es fácil: se juntan demografía, inmobiliario, crédito, finanzas regionales…
Dicho esto, animal herido, libera el paso.
(post del 17-04-2026)
Por lo demás, en ‘La Mañana de McCoy’ de esta semana nos hemos entretenido en alguna otra cosa que lo mismo les sirve para liderar la conversación (para estar en la lista, lean hasta el final del post).
En comercio mundial, mejor no hacerte el ‘Estrecho’.
Ahora que el bloqueo del estrecho de Ormuz está encima de la mesa, The Economist se hace la siguiente pregunta:
‘Where is international commerce most vulnerable? And where would be the most painful place for the next blockage?’
Su análisis se centra en pasos marítimos y define su relevancia en función del volumen de mercancías que por ellos transitan y la existencia o no de rutas alternativas.
No hay que olvidar que el transporte marítimo supone el 85% del comercio mundial, equivalente el 55% de su valor agregado.
Y bueno, su conclusión es que lo de Ormuz duele, especialmente por el tipo de bienes que por él transitan (más difíciles de llevar por tierra y mar). Pero mucho menos de lo que podría doler, en términos económicos, el cierre de otros lugares geográficos similares. Pero mucho, mucho menos (ver gráfico).
Si se produjera un conflicto sobre Taiwán, que parece un ‘deal done’ en 2027, y se cerraran los principales estrechos asiáticos, apaga y vámonos. La inflación y la falta de suministros llaman a tu puerta.
Be aware my dear friend.
(post del 15-04-2026)
Un mundo en desequilibrio que solo solucionará una gran crisis.
Un gráfico un poco raro para ir cerrando la semana.
Pues resulta que el Banco de Inglaterra ha preparado una notita, a la que llego a través del Unhedged de FT, que señala que los desequilibrios de la balanza por cuenta corriente a nivel mundial están en máximos de 150 años.
Aunque se trata de un juego de suma cero hay claros ganadores y perdedores, tanto más en la medida en que las diferencias en moneda, recursos, política industrial, productividad y, por ende, competitividad -ya sean naturales o bonificadas- se convierten en estructurales.
No en vano, para los deudores aumenta el riesgo de financiación mientras que para los acreedores la principal amenaza es la tarifaria, cerilla para la pólvora de las guerras comerciales.
Aunque la solución teórica es ‘fácil’…
‘In theory, the policy solution is straightforward. Deficit countries need to reduce their spending, increase their saving and probably raise taxes. Surplus countries need to increase domestic consumption and let their currencies float freely and/or appreciate. The former is unpopular with voters, the latter is risky for governments, and the challenge is making the changes in a way that doesn’t harm global economic output.’
… sin embargo, como concluye el resumen del FT, es una quimera. No en vano…
‘This is romantic fiction. It will be crisis, not consensus, that forces rebalancing.’
En las reuniones de esta semana del FMI se hablará de esto. Un buen argumento aquí para ir por delante liderando la conversación.
(post del 16-04-2026)
Empresa familiar y bolsa: estado de la cuestión.
Pues hoy, uno de esos gráficos de fondo de armario que uno nunca sabe cuándo ‘se va a poner’ pero que, por si acaso, ahí están.
Porcentaje de empresas familiares por sectores en los principales índices bursátiles del mundo.
En otro tiempo, toda compañía nacía de la voluntad de alguien de hacer algo por sus propios medios que diera sustento a su casa.
El modelo ha cambiado con el tiempo y, muchas veces, es dinero de terceros el que arranca el negocio con unas ventajas e inconvenientes que destaca la pieza de The Economist que tomo como referencia.
Cabría pensar que, a más ‘family business’ más estabilidad, menos especulación, mayor visión estratégica. De hecho, los grandes ricos del mundo mundial salen de ellos.
Pero no siempre es así. No en vano, una parte importante también de los grandes dramas empresariales tienen su origen en este modelo de propiedad.
¿Más blanco que negro, más negro que blanco? Me inclino por lo primero, pero…
(post del 13-04-2026)
Así son las cosas y así se las hemos contado. La semana que viene más y, seguro, mejor. Y si alguno no aguanta hasta el sábado y quiere ‘La Mañana’ cada día en su móvil a primera hora por w’app, que me mande su teléfono por mensaje de Linkedin y le meto en la lista cuando pueda.
Porque lo que no se da se pierde. Siempre.
